INTERVENCIONES 2009-2012

Obras sobre papel, 21 x 21 cm. Técnica mixta



Amenaza


Entrañas del arte
Mis dibujos son parte de un todo, una reserva de imágenes que en algunos casos pasan a formar parte de obras en otras técnicas. La práctica de un dibujo de tipo realista, incluso hiperrealista, que he realizado a lápiz durante la última década, más concretamente a partir de 2003, surgió de la disconformidad con las figuras humanas que dibujaba en algunos de mis bocetos para futuras pinturas.
   Ya antes, y sin proponermelo conscientemente, había ido adoptando una postura que, debido a apropiaciones y resignificaciones, puede ser encuadrada en el marco de lo que se ha caracterizado como posmodernismo -en oposición a la autonomía del arte predicada por en modernismo-, un concepto que a su vez ha sido cuestionado por quienes afirman que nuestro tiempo ya es pos-posmoderno. Digamos entonces una postura contemporánea.
     Hasta mediados de los años 90 trabajé casi exclusivamente con elementos geométricos, y con otros elementos figurativos referidos a la realidad (representaciones de nubes, cuerdas, hojas), aunque, por el tratamiento del color y la espacialidad de las obras, no eran de carácter realista. La investigación sobre variaciones de estructuras y organización de los elementos geométricos de esa época comenzaban a mostrar ciertos signos de agotamiento, lo que coincidió con mi deseo de integrar la figura humana en mis obras.



Amenaza #2




Ataduras #2




Campo magnético




Censura




Cicatrices


A partir del 2000 comencé a interesarme por la obra de una serie de fotógrafos, de “clásicos” como Man Ray y George Platt Lynes a contemporáneos como Robert Mapplethorpe, Mark Morrisroe y Wolfgang Tillmans. Todos fotógrafos que han dado al cuerpo humano un lugar central en sus obras. Ya con anterioridad había “botanizado” en la fotografía del siglo XIX, especialmente los trabajos de los fotógrafos que retrataban modelos -tanto mujeres como hombres-, imágenes que luego vendían a artistas que las utilizaban como base para componer sus pinturas. Imágenes que provenían de esas fuentes tan variadas, las utilicé, ubicadas en otros contextos, y combinadas con otras, en varias de mis pinturas.
     Mis estudios teóricos en la Universidad de Lund, Suecia, que culminaron en 1994 con un doctorado en Historia y Teoría del Arte, tuvieron como efecto colateral un continuo contacto con imágenes de todas las épocas, muchas de las cuales me servirían, en distintos momentos y en forma no explícita, como fuentes de inspiración. Desde artistas como Velázquez, Zurbarán y Goya (por la espacialidad, la luz, y el interés por lo social y lo político respectivamente) a pintores contemporáneos tan dispares como Frida Kahlo y Egon Schiele (lo autobiográfico), Francis Bacon y Lucian Freud (el tratamiento del cuerpo), Robert Rauschenberg (los combine paintings con objetos) y Ellsworth Kelly y Sean Scully (las variaciones formales).



Con la soga al cuello




Culpa




Desapareciendo





Dobleces




El fantasma de Edvard Brandes


Otras de las áreas de conocimiento que despertó mi interés a mediados de los años 90 fue la visión de sociólogos y antropólogos sobre el cuerpo humano, un motivo que desde entonces pasó a ocupar un lugar central en mi obra. Este cruzamiento de intereses fue alentado por el fermental ambiente académico de “mi” universidad -una de las más importantes de Escandinavia-, en un momento en que todo trabajo académico que se preciara de tal debía incluir citas de textos de Michel Foucault y Jacques Derrida, y en el caso de los historiadores de arte de Arthur Danto. No en vano una de mis pinturas más emblemáticas de esa época, Palabras sobre el cuerpo I, de 1996, basada en un desnudo femenino tomado de una fotografía del siglo XIX, incluyera una frase, en el inglés original, de la antropóloga estadounidense Mary Douglas, que, en mi propia traducción, dice: “El cuerpo, como vehículo de comunicación, es malentendido si es tratado como una caja de señales, un marco estático que emite y recibe mensajes estrictamente codificados. El cuerpo comunica información para y desde el sistema social del que forma parte.”
   El acercamiento a posturas posmodernas, o contemporáneas, radicalmente diferentes a la visión modernista en que se había basado mi formación en Uruguay, implicó que en mi obra fueran apareciendo elementos relacionados al género, la orientación sexual, la etnicidad, lo social  y lo político. Eran tiempos de las teorías queer y el estudio de las “masculinidades” (en plural), así como del cuestionamiento de la visión patriarcal. Otro autor entonces frecuentemente citado era Pierre Bourdieu, que sobre el tema escribió en La dominación masculina: “La fuerza del orden masculino se descubre en el hecho de que prescinde de cualquier justificación: la visión androcéntrica se impone como neutra.”



Esto no es un hombre




Fuerzas naturales




La sonrisa de Robert




Love and Hate




Maltrato


La discusión de los temas relacionados a la etnicidad me implicaban directamente, ya que mi condición de extranjero en Suecia significó que fuera clasificado como perteneciente al heterogéneo colectivo de los “cabezas negras”, un concepto racista popularmente usado para referirse a los inmigrantes no étnicamente “puros”. De esa problemática surgió la idea de realizar Pelo negro - Cabeza blanca, una obra de 1997 muy cercana al arte óptico, en la que intercalé tiras de un centímetro de ancho provenientes de dos fotografías de mi cabeza en perfil: una con una abundante cabellera negra y otra con el pelo rapado. El movimiento del espectador, que lleva a un cambio de perspectiva, implica lo que puede interpretarse como un pasaje de una a otra condición étnica.
     El devenir político también dejó su impronta en mi obra. Tanto la historia reciente de Uruguay, que “sufrí” en carne propia, y que me llevó a un prolongado exilio político en Suecia, como los sangrientos conflictos étnicos y religiosos que tuvieron lugar en distintas partes del mundo -incluso una vez más en suelo de Europa con la cruel guerra de los Balcanes- se fueron imponiendo como temas que quería comentar plásticamente, una suerte de exorcismo contra los horrores ya vividos. Así surgieron las series Torso de guerra y Anatomía del horror, así como figuras que van desapareciendo, cuerpos bajo el agua, hombres y mujeres tirados al río.



Marcas sobre el rostro




Modelo reconstruida




NN




Nube radiante




Puntos eróticos


Los motivos se fueron multiplicando, desdoblando, surgiendo unos de otros, tratados en diferentes técnicas, y aún en tres dimensiones. Una sucesión de transformaciones que continúa hasta el presente, una suerte de haz de líneas estéticas que conforman la trama de una obra que generalmente es considerada  muy personal. La interrelación de los motivos trae a cuento la definición de rizoma, en palabras de un teórico de la estética y el lenguaje como Humberto Eco, que -basado en un pasaje de Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia de Gilles Deleuze y Felix Guatarri- definió así el concepto en El vértigo de las listas: “esa modificación subterránea del tronco de un vegetal en que cada punto puede ser conectado con cualquier otro punto, en el que no hay puntos o posiciones sino tan solo líneas de conexión. De este modo un rizoma puede romperse en un punto cualquiera y retomarse siguiendo la propia línea; es desmontable, puede invertirse; no tiene centro, conecta un punto cualquiera con otro punto cualquiera, no es genealógico como una raíz, no es jerárquico, carece de centro y en principio no tiene no comienzo ni fin.”
     Los dibujos de tipo hiperrealista que realicé a partir de 2003 fueron en su mayoría versiones dibujadas de fotografías, apropiaciones de motivos que de por sí ya eran resultado de un trabajo con la luz, el encuadre y la composición. Aunque las variaciones y transformaciones que introduje fueron muchas y de distintos tipos. Algunos de esos dibujos, entre otros los que ilustran esta publicación, permanecieron en su forma original, mientras que la mayor parte del material fue la base de una serie cuyo título de trabajo es Intervenciones.



Salvar los bichos




Salvar los bichos #2




Sebastián de las espinas




Sistemas opuestos





Sueño


Esta serie surgió de la idea de intervenir los dibujos, transformándolos y resignificándolos, con el objetivo de integrarlos, ya sin el carácter de “copias”, al corpus de mi obra. La forma de trabajo fue radicalmente opuesta a la técnica depurada y controlada que hasta ahora he usado en mi pintura, ya que comencé a usar métodos que podrían caracterizarse como “desenfadados”. El papel atravesado por espinas y alambres, chorreados y salpicaduras, en general rojas, “mi” color, Dibujos rotos, cuyos pedazos son vueltos a reunir cosidos con hilo, una suerte de deconstrucción y posterior reconstrucción “defectuosa”. Las obras también han sido “bordadas”, con hilos rojos y negros, que fueron aplicados de distintas formas sobre los dibujos subyacentes. Palabras escritas o bordadas, recuerdos de viaje, referencias a canciones que forman una banda de sonido personal, todo es incluido sobre los papeles que forman parte de una nueva propuesta.
     La dinámica de un proceso de trabajo intenso y revelador también me llevó a, paralelamente, ir creando otras obras sobre papel que ya no eran intervenciones, sino que eran comentarios, desarrollos y desprendimientos de las primeras. Todo ese variado material, con temáticas totalmente dispares pero relacionadas rizomaticamente, es parte de una suerte de work in progress, que será mostrado en forma de un friso continuo cuya medida, si se montara hoy, ya ha sobrepasado los cuarenta metros.



Tatuajes




Tirado al río




Torso expuesto




Tras la papeleta


No acostumbro escribir sobre mi arte, aunque escribir sobre arte es mi oficio. Hace veinte años afirmé en esta misma publicación, en un texto titulado “Reflexiones”, que no acostumbro “explicar” mi arte. Una postura que sigo manteniendo. Aquí doy algunas pautas de los variados mecanismos en que se basa mi actividad artística. Parafraseando visualmente -si es posible- la herida en el vientre del caballo del Guernica de Picasso, la que deja entrever el interior de la figura, este texto es un intento de exteriorizar las entrañas de mi arte.

Pedro da Cruz
Publicado en la revista Relaciones, No. 343, Diciembre 2012, Montevideo.



Zanahoria


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